Antroki
Ayer viví una historia de patetismo sumamente divertida. Lo tiene casi todo.
Las tantas, con un colega tomando una cerveza en un bar bastante apestoso. La suelto el tiempo justo para encenderme un cigarro y la cerveza no está. Me giro y la tiene un tipo con obvios síntomas de no mucha inteligencia y sí mucho más alcohol y farla de la que debía haber consumido.
Le digo que ja-ja-anda dámela y lárgate. Farfulla nosequé mientras se echa para atrás tirándose la cerveza entera encima en el proceso. Me río, le digo que lo deje, ya he disfrutado de esa cerveza pese a haberle dado solo un trago (creo que no me oye, pero quién sabe).
Al rato vuelve a por el cubata de mi colega. Lo tiene en la mano. El tipo intenta salir corriendo fracasando estrepitosamente y acaba de cara a una esquina con nosotros dos detrás. Lo devuelve.
Otro rato más y el tipo VUELVE. Coge un vaso de tubo vacío y lo intenta partir, supongo que para amenazarme con el vidrio roto (nadie le ha explicado que si vas a hacer eso, casi hazlo con una botella o algo que puedas sostener porque si no te puedes cortar la mano, pero le dejo hacer). Un golpe. Dos. Seis. Lo suelta. Se da cuenta de que le estamos mirando y muy a punto de estallar en carcajadas. Y suelta La Frase.
NO JUEGUES CONMIGO!!!!!
Es la señal para soltar todas las carcajadas que llevaban varios minutos acumulándose, en su puta cara. Se va, contento de haber dicho la última palabra. Qué chaval. Nos vamos, diciéndole por el camino a todo el que nos encontramos que NO JUEGUE CON NOSOTROS sin pararnos a comprobar si les ha hecho tanta gracia como a nosotros.
El sitio en cuestión es el Kafé Antzoki de Bilbao, local en el que acabo una vez cada tres o cuatro meses y juro ante dios que no volveré a entrar ni que haya un apocalipsis nuclear y todos los locales del planeta cierren menos ese. Su política de gestión de la clientela es “que entre todo el mundo, pa qué vamos a decirle a nadie que no, esté hasta los topes o no, estén los que entran hasta las cejas o no, lleven tijeras en el bolsillo para robar bolsos o no”. La música aúna como en ninguna parte los conceptos “mala” y “aleatoria” (un aurresku – Bisbal – Soziedad Alkoholika – un tema house – un anuncio de la tele – Miguel Bosé). Copas caras, camareros ahostiablemente bordes, lentos, inútiles. Se sigue llenando todos y cada uno de los días que abre (jueves, viernes y sábados).
Jamás, nunca lo entenderé. Los dueños podrían adoptar cualquier medida para hacer más desagradable la estancia (dejar entrar a lo peor, meter 500 personas más de las que caben, no poner el aire acondicionado y cambiar lo de dentro de las botellas por garrafón con agua ya lo hacen), como por ejemplo pegarle fuego al local cada viernes, y la gente seguiría yendo cada fin de semana. No sé si incluírme, veinte minutos y una cerveza cada 3 meses supongo que no me hacen cómplice del todo del destropósito en que se ha convertido.
Por favor, si lees esto, no entres. Deja de joder mi ciudad dándoles dinero. La mierda ha de acabar.

os envidio.santiago de compostela esta resultando ser denso.volveré a informar.
La situación entra directamente en el top 10 de los grandiosos momentos de la truculnta noche bilbaína.
Me he partido con la selección musical… XD
El otro día llevabas una esquela pegada a la espalda… Vermú con limón ¿En qué cojones estábamos pensando?
Maravillosa esquela, yo quería follar con ella a mano, pero no ha podido ser.