Kinder

•Mayo 13, 2009 • 1 comentario

Escrito a medias entre el señor Theuc y yo hace escasos minutos.  Me dicen que lo llame live post, que queda como más multimedia.

Hacía frío. De ese frío cabrón que sopla como un mamonazo enfurecido enfrente del Larrinoa. 2,25 nunca te sacarían de pobre ni de rico, decían. Pero al final, la verdad es que te ahorra unos 20 euros, o más, que no está nada mal. Atizando como atizaba se me ponían los pelos de punta con cada nueva gilipollez y con cada nueva flexión de brazo. Lo sentía. Era la llamada del retrete, de seguir el camino correcto, la línea correcta, la que ni se escribe, ni se lee, sólo se vive. Ya no gritan tanto.
Y el huevo sigue en el bolsillo, supongo que igual de amarillo que cuando lo metí ahí. Igual de hueco. No sé si el señor Kinder esperaba que se le diera ese uso cuando lo diseñó. ¿Cómo era…? Algo que sea nuevo, que esté bueno, y que sea una sorpresa. Je. Tiene cojones.

El último trago de la botella me valdrá para tragarme lo que lleva deQUEREIS HACER EL MALDITO FAVOR DE ESTAR EN SILENCIO? En serio, Cultura Probase es bastante mejor que toda vuestra jodida imaginería de la oquedad. Oquedad Kinder Sorpresa. Oquedad billetes de 50.

Sé a ciencia cierta que ahora mismo tiene que haber alguien metiendo líneas de código a una aplicación que mañana va a ser la polla con cebolla. Pero vamos a ver, almas de cántaro, ¿Porqué queréis ostias? Tiembla en el bolsillo de mi sudadera el spray de pimienta anti violadores, anti atracadores, anti gilipollas.
Pruébame. Descárgame. Escúchame. Evalúame, coméntame, préstame atención, míramemíramemíramemírame, yoyoyoyoyo, mimimimimi. Demasiada gente intentando hacerse un hueco a la vez, saturando el mundo de información. Sobra información. Sobran estímulos. De ahí el huevo Kinder. Oquedad craneal. Sí. No más versiones demo. No más tienes-que-escuchar-este-disco, sabías-que-la-voz-la-procesaron-en-Viena, no más datos empujados a lo bukkake en mi sistema nervioso. Oquedad de cacao con leche.
El mismo que toman los perdedores al llegar a casa. Un cacao con leche pfffff ¿y tú te haces llamar ser humano? pensaba que al menos serías capaz de afrontar tus decisiones, ya veo que no. Menudo fantoche. Ponme Deftones. Gracias, la próxima vez que quiera el tema oculto del disco de las caras B de algún grupo, vendré a este bar. Igual no te has dado cuenta, pero en la última hora, he pagado tu comida de 2 semanas. En tu trastienda huele a invencibilidad.
En la mía huele a Invencible. Nananananana murmuro (en realidad no, lo grito) para mí mismo para evitar convertirme en la baja colateral de la conversación que tiene lugar en el baño que me dispongo a ocupar. Oseansaes, es como rollo como que yo ESTABA AHÍ SABES no sé si me lo tienes que decir pues o sea no sé pero vamos CON MI NOVIO DELANTE TÍO – claroclarotentiendo, claroclaro, ¿tienesunbillete?. Uf. Fuerafuerafueralargo. Entro. Plop, el señor Kinder se abre. Oh, cuántos colorines. Espero que el… hum… lo que sea que contenga el vaso que no he pedido (creo) sea suficiente para tragarme todo esto. Si no, siempre puedo abrir el spray anti gente que habla muy alto y pegar un buen lingotazo.
Vale, ha tenido que pasar. Algún gilipollas Y NO MIRO A NADIE, ha tenido que abrir un frasco de nitrito de isobutilo en este baño de UN JODIDO METRO CUADRADO. MÁS VALE QUE SE CALLE QUIEN QUIERA QUE ESTÉ DICIENDO QUE PAREMOS AHÍ DETRÁS. Tras contar una historia divertida, interrumpida hacia la mitad, violada hacia su parte trasera, dirigida hacia el puto hipotálamo, salimos y se oyen risas, y alguien recibe un puñetazo y se oyen risas, y alguien recibe un vaso en la cabeza.
Decido que mejor me alejo de ese tipo de cosas, no me gusta la violencia justificada, es como que nunca va a acabar, y a nadie le gustan las cosas que duran más de 3 minutos. Por algo somos la generación del videoclip y del plug in y del HOLA ALJIEN TIENE LIVRERIAS PACER MINIMAL y del Cómpralo Tú Mismo y del, joder, YA SÉ QUE HAY QUE CERRAR UNA PUERTA ANTES DE ABRIR LA OTRA, vale, vale, hala, sí, sí, gracias, gracias, hala, agur. Putos porteros. Les das el pomo de una puerta y se creen Patton. Por dónde iba. Ah, sí, todo fatal. Hm. Oquedad fatal. Qué calor de golpe, coño. A ver si los colorines han tenido algo que ver. Los colorines siempre traman algo. Hm. Dirección del pensamiento errática, esfuerzos conscientes por mantener la coordinación, sensación de ligereza… a ver si va a ser que el señor Kinder me está por fin diciendo algo útil.
Que abren el bar de abajo dentro de un rato. Robo dos cubatas, le paso uno al de mi derecha. Un poco más bajo que yo, tampoco mucho. Chaqueta negra de traje cara. Camisa negra. Camiseta interior negra. Pantalones negros. Botas cremas. Te lo has ganado, campeón. Nos quedamos un rato más, alguien dice “¿Dónde está mi cubata?” Y me río tan alto que tengo que ir al retrete para no levantar sospechas y de paso meo. Bajamos, entramos, la gente está en stand by, conozco al camarero, nos lo deja todo más barato, la cola del baño dobla la esquina. Debe ser aquí. Aparece un tío con nariz de payaso vendiendo pegatinas y algo de la vieja química rusa. No queremos química, no hacemos trampas. Además he oído que ha violado a varias menores. Hay sorteo de anti-dog-spray, y tú tienes papeletas. Un montón de papeletas. Alguien cantaba eso cuando era

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Hostias. Hostias HOSTIAS. Estoy aquí. No sé dónde es aquí. Vale, el bar. Sí. Joder. Qué ha sido eso. Tengo toda la ropa. No sangro. Nadie sangra. No hay nada roto, no se ha parado la música con un brusco frenazo del vinilo. No he hecho nada. Me he ido un rato. Eso no ha sido divertido. Señor Kinder, deje de hacer lo que sea que esté haciendo. Es una sorpresa y joder si es algo nuevo para mí pero no tiene nada de bueno.

La bondad es efímera, Lisa. Lisa Howtgarn, un apellido que me acabo de inventar pensando en cualquier cosa. Inventemos apellidos sajones que los ingleses no puedan pronunciar. Todo por el a pasar bien. Por amor al arte, que dirían los bohemios medias tintas que piden mucho y ofrecen poco. Vamos, como alguno que yo me sé, pero no está aquí, porque nunca está, así que… ¿como que son las doce de la mañana y que vais a cerrar? Señor mío, abierto o cerrado es TAN ambiguo, que no tendré más remedio que empHIJO DESPIERTA, HA LLEGADO LA ABUELA A COMER.
Maldición. Malformación. Malnutrición. Malfunción. Malabarismo. Malinowski. Sí, hombre, el que se casó con Lisa. Maldito Kinder. Si no fuera por tu deliciosidad chocolateada, no sentiría como si kilos de gusanos se arrastrasen por mis arterias. Cosa que, por lo que sé, podría estar ocurriendo. Más bien por lo que no sé.  Oquedad circulatoria. Me sabe la boca raro y tengo un espejo en la puerta del armario. Podría ser un comienzo.

Por dónde comenzar. Parece que comí algo en el Larrinoa. Lo cual no es tan nocivo para la salud como aliñarlo antes con spray anti spam. Cosa que estoy casi seguro que hice porque el susodicho, tirado en el suelo de mi cuarto, no tiene el precinto y está abollado. Y joder. Tengo mierda de esa por toda la jodida memoria.

De hecho tengo el paquete en el que llegó, y el paquete en el cual me voy a marchar ahora mismo al puto olvido. Sí, es mi cama. No, espera. NO es mi cama. NO es mi madre. NO es mi abuela. SI sigo borracho.

Ohmierdamierdamierdamierdamierda. Questosolopasaenlaspelículas. Y una mierda. Mis llaves, mi cartera, mi teléfono, mis huevos Kinder. Salgo a la calle, estoy en MITAD DEL PUTO MONTE. Veo mi coche empotrado contra una farola. Me río. Veo que dejé un cubata en el sujeta-bebidas. Me río. El coche arranca con un ruido atroz que molesta a todo cristo en 10 kilómetros a la redonda. Me descojono. Alguien me ha robado el mechero del coche. No me río.

Por suerte el plugin chico previsor 2.0  lo suelo dejar abierto a fin de poder encontrarme cosas escondidas para que cuando pierda totalmente la olla al menos tenga algo que fumar y algo con lo que encenderlo. Antes de abrir la guantera miro por el retrovisor a ver si alguien ha salido de la casa. No hay retrovisor. Me río. ¿La guantera se llama así por algo remotamente relacionado con guantes? ¿y el salpicadero? ¿qué clase de Dios permite esos

Espera. La guantera. Qué cojones está pasando.

Paro el coche (es un decir) en lo que podría ser un arcén si alguien lo hubiera pintado pero que es una cuneta. Guantera vacía a excepción de lo que parece un DNI. Lo saco de ahí y lo sujeto muy cerca de mis ojos. Sigue pareciendo un DNI. No lo es. Los DNIs suelen tener una foto y suelen tener cosas escritas. Cosas como cómo te llamas y dónde vives y quiénes son tus padres y dónde naciste. No es el caso. Ni foto ni quién ni dónde. Reconozco la erosión y el rastro de anfetamina pegada en el plástico de uno de sus bordes. Sí. Es el mío.

Arranco y me largo de allí. Me pregunto qué estarán comiendo en aquella casa.

Términos demenciales de búsqueda III: esto ya no tiene nombre

•Marzo 10, 2009 • 2 comentarios

De verdad que me parecía muy cutre hacer catorce posts sobre lo mismo, pero es que esto está sobrepasando todos los límites concebibles del gilipollismo. NO ENTIENDO NADA. No entiendo porqué la gente busca esto, no entiendo cómo cojones llegan a mi buscador haciéndolo, y sobre todo no entiendo qué cojones pretendía encontrar alguien con la frase “hechizo con calzoncillo“.

Basta ya. No puedo creerme que haya tanta gente que busque mujeres sin bragas EN UN SUPERMERCADO (no menos de siete, hay uno que las quería en un HIPERmercado) para hacerse pajas. Sobre todo porque plantea dudas en las que no quiero pensar. ¿Tiene que ser un Eroski o les vale con el Carrefour? ¿Se habrán hecho la paja igualmente al llegar a mi blog? “Total, ya que estoy aquí… si soy un desviado, qué más me dará hacérmelo con GORDAS METIÉNDOSE UNA BOTELLA que con letras blancas con fondo negro”. Y la GRAN duda, ¿con cuánta de esta gente he ido en el metro, sentados al lado mío?.

No tiene porqué ser algo negativo, podría verlo como una oportunidad de lucro. Seguro que hay un montón de grupos punkis que necesitan asesoría para elegir un nombre. Eh, si me dices que un grupo que se llama TETAS DEMENCIALES toca mañana, voy a verles fijo. Sobre todo si les telonean “batería con un vaso roto” y “culos cafés con piernas“. Si hombre, les conoces fijo, el guitarra tocaba en “you, tú, enseñando culos“.

Luego me parece curioso que haya gente que sepa encender un ordenador y conectarse a internet pero que no sepa sentarse.  Seis personas han llegado a este blog buscando instrucciones para sentarse y otras cuatro buscando derivados (hay también un “cómo sentarse con la novia en un bar” que me parece como para agarrarle de las solapas y gritarle “encima haciendo el pino de toda la puta vida hombre!!”). Me dan mucha pena, me los imagino ahí delante del ordenador escribiendo de pie, mirando la silla y pensando, aaaaay si supiera sentarme, qué a gusto podría hacerme las pajas con señoras sin bragas en el Caprabo bien sentadito. O sin bragas en la discoteca, hay para todos los gustos, como los seis o siete que buscaban descuidos de mujeres enseñando las tetas o las bragas, o incluso  descuidos de famosas enseñando pelos. Lo de bajarse una peli porno es cosa del pasado, donde estén cuatro píxeles del refajo de Cristina Almeida o un buen relato rasuración madre hija que se quite Colegialas Cachondas IV.

También veo que existe la costumbre de, en vez de buscar cosas, preguntar por ellas. Ejemplos de esto son que pasaria si los simpsons fueran industriales (no deja de ser una idea interesante), a modo de la máquina “¿Y si…?” del profesor Farnsworth en Futurama o en donde venden mampara para cubiculo. O sea, tú no entras a eBay y pones “mampara”, no, eso es frío y parece que estés tratando con una máquina, no con tu amigo google. Oye, gugel, colega, ¿puedes hacerme el favor de buscarme una mampara que esté chula? Y luego podrías enseñarme a jugar al juego de echarle cosas en el cafe al jefe (joder, no puede tener tanto misterio… tío, te puedo ayudar, ya que estás leyendo esto: coges algo QUE QUEPA EN LA TAZA y se lo echas CUANDO NO MIRE y cuando la taza TENGA CAFÉ DENTRO) (ejemplo: entras gritando en su oficina y le tiras un ruibarbo dentro delante suyo – MAL). Otros objetos con los que no es recomedable intentarlo: el curriculum quirurgico de elsa pataky (¿ahora se llama así? “veo que ha estudiado en Yale, sabe cuatro idiomas y le alargaron la polla en Cambridge, estoy impresionado”) o las tetas de jodie marsh (nada menos que ocho personas, el tercer término de la lista).

No sé qué deducir de todo esto. Pensaba que yo no estaba demasiado bien de la cabeza, lo cual está bien, pensaba: así no habrá tanta gente capaz de asustarme como si estuiera estadísticamente cuerdo.

Pero qué va.  Una puerta por la que vislumbrar la pedrada que mucha gente tiene en la cabeza, alias Internet: eso sí que da miedo, y no El Exorcista.

P.S.: TODAS las negritas son búsquedas literales letra por letra que gente ha hecho en buscadores y ha llegado a este blog mediante ellas. No me estoy inventando nada.

Cena para dos.

•Marzo 9, 2009 • 5 comentarios

Llega tarde, lo cual hace que me ponga más nervioso de lo que estoy.  Que la idea de llamar con algún compromiso inventado y largarme me vuelva a rondar la cabeza.

- Va, tío, ¿hace cuánto que no pillas? Si te ví cómo la mirabas, a ver, la chavala está potente, y yo creo que se fijó en ti, además, si ha aceptado será por algo ¿no? Inténtalo, ¿qué pierdes?.

Mi colega tenía razón en casi todo. La espero en la puerta del metro, tomamos algo, nos vamos a cenar a un sitio semipijo, y, bueno, acabará pasando algo. Qué coño, pese a los casi nueve meses que llevo sin hacer esto no puede ser TAN difícil. Puede hasta que salga bien.

- Hola, ¿llego muy tarde?

- Pffjjsnooo – diossantoquépardetetas -, si yo acabo de llegar tambiénjajá

- Jajá

- Hmm

- Hmm vamos directamente al restaurante? Con la hora que es no da mucho tiempo a tomar nada tranquilamente.

- Me parecen bien. Parece. Me parece bien. Sí.

- Jaja.

- Ja – ayjoder – ja.

Un par de manzanas sin separar mi vista de su culo después, llegamos. Habla pero no la oigo, estoy demasiado ocupado oliéndola y mirándola.

Le digo al tipo disfrazado de pingüino de la puerta el nombre de la reserva,  nos conduce a una mesa al lado del cuarto de baño. Me parece verle sonreir mientras lo hace. Valiente hijodeputa.

- Y ¿a qué te dedicas?

- ¿Mm? – parece estar en otra parte.

- Que a qué te dedicas.

- Ah, perdona… puesss… estudio… derecho…

No para de mirar el reloj. ¿Porqué no para de mirar el reloj?

- Ahá.

- Oye, perdona. Es que… mira, no puedo quedarme.

- …qué?

- No te lo he dicho antes porque… bueno, mira, me surgió algo viniendo para aquí.

- …qué?

- Pero no te preocupes, va a venir una amiga.

-…

¿QUÉ?

Mi amigo el pingüino sonriente me pone la carta de vinos delante. Tiene suerte de poder aguantarse la risa, aunque a duras penas.  Sabe que solo tengo el cenicero a mano para rompérselo en la cabeza, pero tiene pinta de romperse fácil y doler.

- Ah mira, ¡acaba de llegar! – alza el brazo en un gesto que añade más confusión a mi saturado cerebro al subirle las tetas unos cuantos centímetros. Así que me pierdo su entrada.

La cosa que acaba de entrar se ha puesto de pie al lado de la mesa de alguna manera mientras yo me preguntaba cómo sería dormir con la cara sepultada en el escote de la hijadelagranputa de su amiga. Cuando me recupero,  la veo.

Por dónde empezar. Lo que queda a la altura de mis ojos son dos manos gordas y mojadas. Uñas comidas irregularmente. Cartucheras en las que se podría enfundar el revólver de Harry el Sucio y sobraría espacio para la munición y puede que un campo de tiro, misericordiosamente tapadas por unos pantalones de chándal de táctel que habían conocido mejores días, probablemente durante la legislatura de Felipe González.

- Está es Momó. Momó, Javier, Javier, Momó.

El contraste entre su encantadora voz y los fragmentos de la anatomía del ser que encontraba a mi lado me saca de mi sopor. Tragando saliva, compruebo el resto de su persona.

Chamarra beige modelo padre-de-cincuenta-años con los puños también mojados, abierta sobre una camiseta de… ¿piensos compuestos Sansón? ¿Eso era un gato dibujado a rotulador? ¿Estaba pasando esto?

Me muevo, venciendo el asco le tiendo mi mano a modo de saludo. No es que quiera tocarla, pero lo prefiero a besar su cara enmarcada por una maraña de pelo negro recogida con un… no,  dime que el coletero no es cinta aislante.

- Bueno, oye, os dejo.

Ahogo el “no me dejes aquí sohijaputa” que pugna por salir de mi garganta y gimo un aceptable “buenopueshastaluego”. Contemplo cómo su perfecto culo se aleja… se aleja… se pierde de vista.

La cosa de al lado mío sigue de pie y muda.  Voy a señalarle la silla libre cuando me doy cuenta de que sigue sujetando mi mano.  Me cuesta recuperarla, es fuerte; y el hecho de que haya olvidado que la tiene agarrada mientras mira algún punto de la pared detrás de mí no lo hace más fácil.

De hecho, no tenía pinta de ir a pasar NADA que entrase en la categoría “fácil” en los próximos minutos.

Bien. Bueno. Necesito un plan de acción. Y vino. Mucho.

Se sienta sola cuando consigo soltar mi mano. Me concentro en la carta. No habla mientras hago esto. El brillo de mi tenedor parece cautivarla.

- Hola, Momó. Tu amiga es TODO un encanto.

Inútil, está en Momolandia. Un lugar que parece muy lejos de aquí.

- ¿Te parece si pido tinto?

Sin respuesta. Momolandia, donde los tenedores brillan todo el año.

Me decido por el segundo más barato de la carta sin mirar el nombre y busco con la vista al pingüino bastardo hasta que se materializa al lado de la mesa. Veo en su cara que al menos alguien se lo está pasando genial esta noche.

- DE MOMENTO, tomaré una botella de…

- GASEOSA SIN HIELO NO QUIERO EL HIELO.

Momó ha resucitado. Bieeeen.

- ¿Disculpe? – Pingüino Bastardo ha tenido que oírla, igual que todas las mesas en tres metros a la redonda. Pero le encantaría que yo lo oyese otra vez.

Afortunadamente, o no, Momó se ha tomado unas vacaciones.

- Ella quiere una gaseosa.

- Ah, sí, sin hielo, soy un poco duro de oído, mis disculpas. ¿Alguna marca en concreto? – su sonrisa crece algunos centímetros. Su cara va a replegarse sobre sí misma de un momento a otro si sigue tensándola así.

Miramos a Momó, expectantes. Espero que el OVNI que ha aparecido sobre mi cabeza (a juzgar por dónde ha posado fijamente su mirada) no tenga intenciones hostiles. Tras un par de minutos, Pingüino Bastardo decide no forzar más las cosas y huye mascullando algo sobre preguntarle al somelier cuál es la marca más adecuada.

- Bueno, Momó. Ya que estamos aquí, podrías contarme algo sobre ti. ¿Momó es tu apellido, o un mote?

- NO.

- Hm. Interesante.

Ah, el vino. Nos lo trae otro camarero, mi hostelero favorito debe de estar ocupadísimo comentándolo en la cocina, o tal vez quiera compartir el chiste con otros. Ya te pillaré cuando salgas, so cabrón, sé dónde trabajas.

Me sirvo la copa hasta el borde no bien ha acabado de descorcharla y vacío la mitad del primer trago. Decido que, si voy a estar aquí un buen rato, más vale que intente reírme yo también.

- Bueno, Momó, ¿y qué tal el trabajo? ¿sigues llevando la cuenta Fisher, ver…?

A mitad de mi frase se ha levantado de golpe, casi tirando la silla al suelo. Esto me alarma, pero no tanto cuando veo que entra en el baño. Vacío la copa, vuelvo a llenarla, compruebo que la pareja de la mesa de al lado me está mirando un segundo más de lo que sería educado, la vuelvo a vaciar.

Lo que parecen diez minutos después (durante los cuales tengo que pedirle a otro camarero distinto dispuesto a apuntar lo que queremos y a echarse unas risas que vuelva dentro de un rato), y creo que tres medias copas, Momó vuelve a la mesa. La humedad de los puños de su chaqueta ahora llega casi a los codos. El cuello de su camiseta también parece haberse oscurecido.

- Creo que voy a pedir… uhm… lubina. Para dos. Sí. Si te parece… bien.

Momolandia, Momolandia, Tierra de verdes praderas. Interpreto su mutismo como un “por supuesto”. “Porqué no”. “Si no te respondo es porque el sonido del goteo de mis brazos contra el suelo es demasiado maravilloso”. Necesito otra botella, esta acaba de morir.

La idea de levantarme e irme se me pasa por la cabeza con bastante insistencia, pero la persona que tengo delante parece lo suficientemente inestable como para descartarlo como viable. Además medio restaurante se está fijando en mí como para intentar salir corriendo sin pagar la botella. La botella y la gaseosa. Que ha desaparecido de la mesa, por cierto.

Pingüino Bastardo reaparece con una lubina que no recuerdo haber pedido… igual a causa del vino… cuya botella ha vuelto a rellenarse sola. Empiezo a comer sin hambre. El miedo a levantar la vista es demasiado grande como para desaprovechar la oportunidad de fijar la vista en algo que no sea la cosa que tengo delante.

Que por cierto… ¿qué HOSTIAS está haciendo?

Interludio  -  El cerebro de Momó.

Bueno… parece que Momó ha terminado de cenar. Sin perder de vista la puerta por la que acaba de salir (¿intentando creérmelo o por miedo a que vuelva a entrar?) saco algunos billetes del bolsillo por debajo de la mesa todo lo sigilosamente que puedo.

Al tirar los billetes sobre la mesa me doy cuenta de que  debo de haber estado ausente un tiempo indefinido. Alguien lleva un rato gritando en el baño. Alguien ha vomitado sobre mi mesa. Creo que he sido yo. No, estoy bastante seguro de que he sido yo.

Camino hacia la puerta y sin apartar los ojos de ella en ningún momento saco mi teléfono de la chaqueta. Pulso el botón de llamada dos veces. Seis tonos después, ella descuelga.

Por encima de los gritos de Pingüino No Sonriente me oigo decir “oye, un encanto tu amiga. A ver cuándo quedamos los tres.”

Interludio – El cerebro de ella.

•Marzo 9, 2009 • 1 comentario

No sabe cómo ha llegado Momó aquí. Momó tiene las manos mojadas, a Momó le gusta tener las manos mojadas. A Momó le gusta tener las manos mojadas y los gatos dormidos pero no le gusta NADA el hielo. Lo dice en voz alta. Ahora mejor.

El tipo de delante de Momó habla y habla mientras no para de descomponerse, la gente se descompone cuando le habla a Momó. Su psiquiatra dice que no es eso, que Momó se lo imagina. Igual no es la psiquiatra sino la de la tienda de golosinas. A Momó no le gusta nada la de la tienda de golosinas. A Momó le gusta cómo la gente se descompone, cómo se le caen trozos de cara convertidos en un barro rojizo delante suyo. A veces hacen ruidos. Plopp plopp.

El gato que encontró Momó ayer lleva dormido demasiado tiempo. Momó quiere despertarlo. Momó irá al baño y le meterá en agua, eso lo despertará.

Hay una mujer sentada sobre la bañera del gato cuando abre la puerta del baño, ah, ya se va, Momó saca a Gatito de su bolsillo y empieza a bañarlo. Hay poco agua, tal vez apretándolo contra el fondo de la pequeña bañera consiga sumergirlo del todo.

Gatito cruje un poco pero acaba por entrar. Ahora no quiere salir. A Momó le parece bien esto. Tal vez quiera dormir un poco más. Gatito dormilón. Como el del pupitre de clase. A Momó le gusta ver cómo duermen los gatitos, pero no le gustan NADA los carritos de supermercado. Lo dice en voz alta. Ahora mejor. Momó irá a ver cómo se descompone el tipo de la mesa un rato más.

Cuando el pelo y la cara del tipo de la mesa están a punto de desaparecer alguien pone un pescado dormido sobre la mesa. Alguien lo ha quemado mientras dormía. Eso no está bien. Menos mal que Momó guardó su gaseosa en el bolsillo interior de su chaqueta. Es muy divertido despertar a animales con gaseosa en vez de con agua, porque las burbujas te hacen cosquillas en las manos, y a veces hace ruido, ffs ffs. Así que Momó empieza a hacerle primeros auxilios al pez. Ffs ffs.

El tipo sin cara que está sentado enfrente suyo ha puesto una mirada como la que puso la profesora la primera vez que Momó inauguró las Olimpiadas con la papelera . A Caprabo le gustan las Olimpiadas, igual que a Momó.  Lo que era una suerte porque al logo de Caprabo que a veces se le aparecía y le hablaba no le gustaba NADA que Momó la contradijese. Se enfadaba mucho y hacía que aquel ruido saliera de las cabezas de la gente.

Ni el baño ni el masaje cardíaco consiguen despertar al señor Pescado. Por un momento parece que quiere decir algo, pero vuelve a quedarse inmóvil. Pobre señor Pescado. Dentro de poco empezaría a oler raro. Momó lo pondrá en la puerta de la tienda de golosinas, eso le enseñará a la zorra de la dependienta.

El tipo sin cara ha dejado de hablar (comprensible, hasta los huesos de su cráneo se están convirtiendo en polvo) y a Momó le empieza a aburrir el saber que no va a descomponerse más ni a hacer más ruidos (plopp plopp, menudo concierto nos ha dado éste, señor Pescado). Momó irá a presentarle a señor Pescado a los niños del parque. Se ponen muy contentos cuando Momó hace eso, se van corriendo a contárselo a sus madres para que vayan a verlo. Pero Momó no es vanidosa, se va antes de que las madres puedan verlo. Momó no busca la fama fácil.

Parece que Momó ya está en la calle. A veces el cuerpo de Momó hace eso, piensa en ir a un sitio y de repente está allí, o en otra parte.  A Momó le gusta cuando pasa eso. Pero no le gusta NADA el logo de Vodafone. Lo dice en voz alta. Una pareja salta al lado suyo y se le queda mirando mientras la piel de sus narices cuelgan de su cara.  Ahora mejor.

Otoño decapitado

•Diciembre 23, 2008 • 3 comentarios

Banda sonora para un otoño aún más peculiar que el verano. Perdón por la falta de actualizaciones.

David Carretta – Automat

Skinny Puppy – Worlock

Hans Zimmer – Why So Serious?

Isaac Hayes – Chocolate Balls

Dj Hell – Suicide Commando

Aphex Twin – The Waxen Pith

DaZein – Glow

Cyanotic – Insurgence

Amon Tobin – Rhyno Jockey

Anthony Rother – Die Macht

Vitalic – Poney

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De propina, más términos demenciales de búsqueda para este blog:

- mujeres sin bragas en el supermercado

- juegos de echarle cosas al cafe de su je

- que pasaria si los simpson fueran indus

- madre montandoselo con el hijo

- la llevas somera

- pesadilla escobilla de water  garganta

- chica metiendose una botella

- descuidos de famosas ensenando tetas y c

- culos tias buenas y gordas youtube

- dos dias sin dormir speed

- papeleria de perdida de un bebe

- relatos de madres folladas con bragas y

- juegos ayuda a decapitar a homero simpso

- instrucciones de como se deve sentar uno

- www.tetas y culos de cafe con piernas.co

- ve tios borrachos con tias en el rey

- donde venden botellas de absolut vacias

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- papel higienico sentarse

- mujeres famosas decapitadas

La oferta sigue en pie:  todos ciertos menos uno, quien lo acierte se viene de juerga y lo cuento aquí.

Antroki

•Noviembre 21, 2008 • 5 comentarios

Ayer viví una historia de patetismo sumamente divertida. Lo tiene casi todo.

Las tantas, con un colega tomando una cerveza en un bar bastante apestoso. La suelto el tiempo justo para encenderme un cigarro y la cerveza no está. Me giro y la tiene un tipo con obvios síntomas de no mucha inteligencia y sí mucho más alcohol y farla de la que debía haber consumido.
Le digo que ja-ja-anda dámela y lárgate. Farfulla nosequé mientras se echa para atrás tirándose la cerveza entera encima en el proceso. Me río, le digo que lo deje, ya he disfrutado de esa cerveza pese a haberle dado solo un trago (creo que no me oye, pero quién sabe).

Al rato vuelve a por el cubata de mi colega. Lo tiene en la mano. El tipo intenta salir corriendo fracasando estrepitosamente y acaba de cara a una esquina con nosotros dos detrás. Lo devuelve.

Otro rato más y el tipo VUELVE. Coge un vaso de tubo vacío y lo intenta partir, supongo que para amenazarme con el vidrio roto (nadie le ha explicado que si vas a hacer eso, casi hazlo con una botella o algo que puedas sostener porque si no te puedes cortar la mano, pero le dejo hacer). Un golpe. Dos. Seis. Lo suelta. Se da cuenta de que le estamos mirando y muy a punto de estallar en carcajadas. Y suelta La Frase.

NO JUEGUES CONMIGO!!!!!

Es la señal para soltar todas las carcajadas que llevaban varios minutos acumulándose, en su puta cara. Se va, contento de haber dicho la última palabra. Qué chaval. Nos vamos, diciéndole por el camino a todo el que nos encontramos que NO JUEGUE CON NOSOTROS sin pararnos a comprobar si les ha hecho tanta gracia como a nosotros.

El sitio en cuestión es el Kafé Antzoki de Bilbao, local en el que acabo una vez cada tres o cuatro meses y juro ante dios que no volveré a entrar ni que haya un apocalipsis nuclear y todos los locales del planeta cierren menos ese. Su política de gestión de la clientela es “que entre todo el mundo, pa qué vamos a decirle a nadie que no, esté hasta los topes o no, estén los que entran hasta las cejas o no, lleven tijeras en el bolsillo para robar bolsos o no”. La música aúna como en ninguna parte los conceptos “mala” y “aleatoria” (un aurresku – Bisbal – Soziedad Alkoholika – un tema house – un anuncio de la tele – Miguel Bosé). Copas caras, camareros ahostiablemente bordes, lentos, inútiles. Se sigue llenando todos y cada uno de los días que abre (jueves, viernes y sábados).
Jamás, nunca lo entenderé. Los dueños podrían adoptar cualquier medida para hacer más desagradable la estancia (dejar entrar a lo peor, meter 500 personas más de las que caben, no poner el aire acondicionado y cambiar lo de dentro de las botellas por garrafón con agua ya lo hacen), como por ejemplo pegarle fuego al local cada viernes, y la gente seguiría yendo cada fin de semana. No sé si incluírme, veinte minutos y una cerveza cada 3 meses supongo que no me hacen cómplice del todo del destropósito en que se ha convertido.

Por favor, si lees esto, no entres. Deja de joder mi ciudad dándoles dinero. La mierda ha de acabar.

Ayer, pabellón industrial.

•Octubre 19, 2008 • 7 comentarios

Interior. Sueño. Botella de vodka y cepillo de dientes y tres paquetes de tabaco en un bolso, bastante pasta en un bolsillo. Aparece una tía buena total y me dice eh es por aquí. Joder, empieza muy bien. Salvo por el cepillo de dientes. Oh bueno.

Subimos cuatro pisos de escaleras y me informa, el anterior ha estado genial, usaba una especie de… bueno, esfera o algo así con placas metálicas conectada a un sintetizador modular… no sé, raro, te hubiera gustado. Este es un poco más… experimental. Mira, es aquí…. uf, me da un poco de palo cruzar otra vez por delante…

Aparto los ojos de su culo por primera vez para darme cuenta de que estamos cruzando por una habitación con unas veinte personas sentadas mirándonos, calladísimas, serias, a las que tapamos la vista: un tipo alto disfrazado de Steve Jobs sentado tras un Mac blanco con el logo tapado por una pegatina, piernas cruzadas, una mano sobre el ordenador, gesto impasible.

Nos sentamos en una esquina, en el suelo. Eeeeh buenaas tío, eeh tío qué hay, miraloquetengoenelbolso, jojojo, buena, oye, hay refrescos o algo? qué va, cerveza, uf, vodkacerveza, deja deja, mira en esa nevera, las venden a un euro, bueno, y qué tal, nah aquí, viendo al Hombre Mac, no, ya, ¿se ha movido o hecho algo? qué va, lleva así como un cuarto de hora, pfffs no me jodas, y tiene pinta de irse a tirar así un buen rato, no si ya.

Su, bueno, actuación, concierto, performance, happening, consiste en un zumbido. O sea, él le da a algo en el ordenador, y el ordenador zumba. Hm. Zumbido grave. No me dice gran cosa. Me pregunto, realmente interesado, cómo va a conseguir transformar sin que se note la transición ese zumbido en algo interesante. Con el paso de los minutos cambia algo. Al tipo no se le puede llamar precisamente el Rey del Fader, las transiciones de un sonido a otro se notan un huevo, no es una onda que va cambiando, es un sonido al que le añade otro. Cutre. Aburrido.

- Oye, ha hecho algo más?, ni cambiar la postura tío, joder, cuánto llevamos aquí, tú creo que un cuarto de hora, joder, trae la botella anda, a pelo?, como si quedara otra, yo esto sobrio no lo aguanto, no si ya, dime que tienes drogas por favor, si tuviera yo drogas íbamos a estar aquí, jaja no si ya, uf, mira a ese, joder menudo gafapasta, miramira esa, está buena, nono digo la que se está durmiendo, jajaja hostia es verdad, mierda me ha visto, jajaja, y ese qué mira, ay joder dónde me metéis so cabrones.

Como, en efecto, las caras de la gente son de lejos lo más interesante que tiene lugar, las miro. Hay otro tipo durmiéndose. Le intento sacar una foto. Abre los ojos y se me queda mirando. Mierda. Me levanto, dejo dos euros en el bote de arriba de la nevera, cojo dos cervezas y, ¡aleluya! ¡hay latas de zumo de limón! ¡y no del todo calientes!. Recuerdo que un profesor de mi colegio del Opus Dei decía que Dios nunca te envía nada que no vayas a ser capaz de soportar. Viejo pedrasta cabrón, al final vas a tener razón.

Nos miran. Mucho. Como no podía pelármela más, me levanto y busco en el baño o cocina o lo que sea un vaso o una taza, donde mezclar el vodka, haciendo todo el ruido que puedo, meo y tiro de la cadena con la puerta abierta, vuelvo a sentarme y empiezo a hacerme un vodka con limón en una lata vacía de cerveza. Hay bastantes tías. No conozco a nadie. Hay un tipo con el logo de Döner Kebab en rosa fucsia en la camiseta. No entiendo nada. Al zumbido grave se le suma otro agudo. Me acabo la lata en silencio todo lo rápido que puedo y empiezo a hacer otra. Mi mente entra en una especie de semitrance en el que no se me ocurren más que paridas que podría hacer para paliar el aburrimiento.

Alguna de ellas:

- Lo mucho que necesito una raya, pero no sólo estar puesto, sino SACAR UN GRAMO aquí mismo y HACERME UNA RAYA y METÉRMELA DELANTE DE TODO EL MUNDO haciendo todo el ruido que pueda.

- Las muchas ganas que tengo de sacar mi mp3 y ponerme Skinny Puppy muy alto.

- Qué video pondría si tuviera que ocuparme de las proyecciones. Al final me decanto por este.

- Qué pasaría si saco otro Mac y lo enciendo y pongo la misma cara que él y empiezo a reproducir la voz de Homer Simpson en bucle diciendo MEABUUUUUUUUUUUUURRO.

- Ponerme en el hueco que hay entre el Hombre Mac y los gafapastas y empezar a bailar frenéticamente. Hay un momento en que creo que voy a hacerlo pero recuerdo súbitamente que Yo No Bailo, Hago Cosas, así que lo dejo estar ( © )

- Encender un mechero y poner cara de trance como si fuera una balada jevi.

- Llamar a Telepizza y mantener toda la conversación a gritos.

- Ponerme detrás del tipo, mirar por encima de su hombro y decirle cosas como “ahí no tío, ¿no ves que en esa esquina tienes tres minas?”. Es suizo (¿o era sueco?) así que seguramente no me entienda.

- Empezar a aplaudir y a pedir OOOTRA OOOTRA OOOTRA.

- Oh vaya había un examen y he venido descalzzZzZzzzZZzzZZzzzZzzZZzz

Comento alguna de ellas con un amigo. Nos reímos. Un tipo gordo viene y le dice a mi amigo que POR FAVOR LE ROGARÍA SILENCIO. Cuando vuelvo del baño de hacer ruido me lo cuenta. Nos reímos más. Me deslumbra un flash de una cámara de fotos. El rogador está en una esquina haciéndose fotos a los pies. Valiente bastardo.

Todo empieza a tornarse progresivamente borroso hasta que, bueno, el zumbido acaba y un minuto después unos pocos despiertan a todos los demás aplaudiendo mucho. Yo me siento violado. No, como si me molestara algo y no supiera qué pero en realidad me hubieran violado y mi mente lo hubiera reprimido y no fuera capaz de recordarlo pero aún así me sintiera inquieto por algún motivo. Sí, exactamente esa sensación. A la tía buena total le ha gustado. Vaya. Llamamos a unos taxis y nos vamos de ahí. Seis horas después nos echarían del metro. Fue una noche extraña.

God Bless

•Octubre 15, 2008 • 2 comentarios

(bucle)cafe(/bucle)

•Octubre 14, 2008 • 5 comentarios

Bombos y válvulas y balance de graves y presets de ecualización y compatibilidad de impedancia con una pared de amplificadores capaz de tirar abajo un muro de yeso a doscientos metros, estoy pensando. Drum’n'bass y una Pachá en Irak y comer helado por la calle con toda la camisa manchada de sangre y va a haber que hacer algo con ese cabecero o acabará abriendo un boquete en la pared, estoy pensando. Godard y Screamin’ Jay y setas mexicanas de las que te joden bien y nanobots en el cerebro de alguien que no sabe que los tiene, estoy pensando. Muchos trajes negros con muchas camisas negras y trastorno borderline y un hangar repleto de todas las botellas de Absolut que me he acabado en mi vida y beber café hasta sentirse borracho, estoy pensando. No les cobres las copas a esos y una limusina negra como un pozo de petróleo y Se Dará Parte A Las Autoridades Locales y casi dos meses sin drogas, estoy pensando. Tráteme De Usted y la ambulancia no para de dar bandazos y de verdad que no podía parar de reírme un solo segundo, estoy pensando. Qué te pasa – nada – algo te pasará y Burroughs perdido en las Cortes y no jodas que se va a tirar, estoy pensando. Es imposible que un gato cupiera por esa rendija y qué hacen ustedes por la calle a estas horas y cómo pica la pulsera del hospital y luego qué, luego nada, estoy pensando. Esto es un happening y sueños en los que se me caen los dientes uno a uno y sexo en cuartos de baño para minusválidos y si ese teléfono no deja de sonar es muy probable que grite, estoy pensando. Cuánto puede pesar una mac10 en la mano y este es el año en que os ponemos en vuestro sitio y aprende a corregir los bajones en los agudos o morirás siendo un mendigo, estoy pensando. De qué after sale esta gente y teoría del Caos y luz turbia turbia turbia todas las mañanas, estoy pensando. A nadie le importa y fosas comunes llenas de mimos y necesitaremos uniformes y nosotros construimos esta ciudad y ¿a que no hay huevos?, estoy pensando. Frío y Aphex Twin y  No Tiene Mensajes Nuevos y me parece bien y porqué iba a tenerlos, estoy pensando. Qué clase de loco se pone a pintar la cocina a las 11 de la mañana un domingo y a la de tres sal corriendo como si te persiguiese el demonio y reclamaremos lo que es nuestro pasando por encima de quien sea, esto ni siquiera ha empezado, estoy pensando. Gente Que Mola y te dejo mi teléfono para la próxima y va a haber que ingresarla en un psiquiátrico otra vez, estoy pensando. Siempre que un imperio cae se levanta otro y traficar con speed y ¿Pioneer o Korg? y alguien tiene que salir herido o no tendrá gracia, estoy pensando.

Términos demenciales de búsqueda

•Octubre 6, 2008 • 5 comentarios

Con los que la gente ha llegado a mi blog escribiéndolos tal cual aparecen aquí en un buscador de internet.

Todos son verídicos menos uno. Si alguien adivina cuál, me l@ llevo de juerga y lo cuento en un post aquí.

Atropellar a un mimo es de mala suerte

Efecto decapitado photoshop

Cuando hablamos de margen decapitación

Pelársela

Videoclip que se ve a un tio dentro de un

Foto de cuello de pie

Tia maciza con photoshop

Tias buenas con tetas gordas y enseñand

Curro

Hum hum hum

Picor pies y suerte

Papel arrguado en espiral photoshop

Moratones cuello

Porqué hay que inclinar el cuerpo para s

Dolor cuello malestar estomacal

Foto de pies acabeza

Encuesta de cosas estúpidas que uno a h

Foto del decapitado

Elsa Pataky

Cómo decapitarse

Localiza exnovios

Sinpa para ropa

Cosas estúpidas que he hecho

Frases famosas para el cafe y el cigarro

Hastaluegoa “cafedecapitado”

Juego de el decapitado

Descuido al sentarse

Juego estúpido